Se me rompe el alma entre penas,
cuando al mirar evitar no puedo,
ver la cruel agonía de enredo
y ansias de letal asfixia llenas:
¡En sucio tizne cuento por docenas
a seres abstraídos de su miedo!...
Sin distingos de sexo ni de credo
y sin poder respirar tan apenas;
inquilinos de una fría sala,
de mal tufo y fútil desaliento
que, sin aire vital, mal fin regala:
¡Humo traidor de placer fraudulento!
Que hondo penetras con baba mala
e impartes muerte a paso lento:
¡Es mi placer tu deseo!...
Mi pensar, tan solo humo
que con deleite lo fumo
y entre mil rizos veo.
Tras profundas bocanadas,
uno tras otro, persigo
blancos aros que consigo
en noches de paz calmadas;
…doce colillas delatan
un raciocinio aciago
y, sin pensar lo que hago,
noche tras noche, me matan.
Paco Aguilar i Espada
No hay comentarios:
Publicar un comentario