Sólo tú. Siempre tú.
Dejame soñar
con tu dulce faz,
con tu embelesada mirada
mientras marco mi caminar.
Háblame
mientras duerme
con labios sonrosados
aunque no quieran besarme.
Déjame
que te mire
que te sonría
que te hable
con mis pocas palabras
porque mi corazón
es el que te habla.
Déjame
que sueñe,
soñar contigo
en tu mundo
lleno de fantasías,
alegrías y embelesos
¡y así entraré contigo
en nubes de felicidad
extasiados por besos!
¡Déjame soñar...!
Marina Peralta Ortiz -Granada-
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