Primavera tan seca y árida
ésta que ha entrado a mi zona
sin lluvias que refresquen
la gran sequía de los campos.
Sin la belleza ni encantos
de las tantas amapolas
que crecían entre todas
las especies todo el año.
Desde los valles neivanos
hasta las áreas remotas
tan solamente se nota
la sequedad de sus tallos.
Desde las altas montañas
y llanuras jaraguences
hasta las tierras fértiles
que hay de galban a tamayo.
Uniendo todo el salado
que hacia el gran lago se vierte
junto a las playas de este
de sus riveras y encantos.
Divisando en los poblados
el origen del relieve
junto a la sequía inclemente y
de sus bosques sellados.
Zona que casi no llueve
donde la pluviometría es poca
hacia donde no se enfocan
los amplios vientos alisios.
Antes en su pleno inicio
primavera era otra cosa
las lluvias en cada gota
lo hacían ver todo lindo.
Todo verde y todo limpio
y el vuelo de aves hermosas
parecían una sinfónica
de melodías y cánticos.
Quizás el cambio climático
está surtiendo su efecto
podría decir yo que es eso
y si es otra cosa es malo.
Ni siquiera llueve en mayo
que era temporada activa
y no es que siempre llovía aquí
pero, siempre se veía un mojado.
Cambios radicalizados
en la tierra se perfila
y son pocas las medidas
que hoy se están implementando.
Hace tanto que no escucho
el canto del ruiseñor
el vuelo del zumbador
y la hermosa barranquera.
Las tantas siguas palmeras
la petigara el roblón
todas del mismo renglón
del habita en que yo naciera.
Si se han ido muriendo ellas
que son de la creación
a mí me da la impresión
de que anda muy mal la tierra.
Douglas Aurelio Medina Ferreras -República Dominicana-
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