Dame la noche que nos intercede, la noche del cemi taíno
la noche migratoria con cifras de cigüeñas,
con grullas azules en el pantanal y la figura
del guerrero taíno convertida en bronce
o simplemente en estatua de sal.
-Pero Lot, quita esa mano de ahí ya-
palafrén de la oscuridad;
dame tus perfiles mulata, diosa de la oscuridad,
dame esa sonrisa picarona y deja al taíno ya.
Dame mis manos desolladas de luchar
palafrén de la más intrépida lucha sin igual;
mis manos degolladas entre el cemi y la diosa pagana,
mis manos migratorias por tu cuerpo escultural.
Dame mis manos desolladas por el oficio de alfarero
mis manos que quisieron estrangular el cuello
del cemi taíno al percibir su presencia
tan cerca de tu amado cuerpo...
Mis manos voladoras que apretaron el cuello de la noche,
las auras con metáforas verdes;
el caldo de la uva blasonado que se durmió en la barrica,
y los vinos añejos que adormecen el alma...
-Así que deja a ese semis ya-
y ven a mis brazos mulata... amor de los incendios
de este cuerpo de apariencia noble... pero indómito...
RAFAEL CHACÓN MARTEL
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