jueves, 10 de enero de 2019

MI ABUELO NO CONOCIÓ EL MAR


Mi abuelo no conoció el mar,
sus tardes se reclinaron siempre
sobre el vuelo del cenzontle
y el ocre del trigal.

El horizonte de sus ojos,
se perdía muy lejos ,
un río le resbalaba triste y fugaz,
nunca el rostro empapado
de aguas de sal.

Mi abuelo no conoció el mar,
no tuvo afecto por las noches
arrinconadas,
que cargaban buques a la deriva.
Él no supo del faro agonizante
en el pecho del marino sollozante.

En cambio, se enamoró del insomnio
del camino, del misterio de la luna,
del puño de tierra que fecundaba
después de la lluvia.

Lo vi muchas veces como si le faltara
izar su veleta por calles desiertas,
buscando vientos de mar y arena.
Lo presentí niño indefenso
con ese sueño inmenso de conocer el mar.

Norma Pérez Jiménez -México-

No hay comentarios:

Publicar un comentario