Recojo los besos que no te dieron
en la razón en que te abandonó el tiempo
y cito, de unos textos paganos
los pecados que ansiaban tus labios
sin otra fe, que tu verbo
para despertar sentimientos apagados.
Vivo entre líneas de versos
que quieren apurar mis recuerdos
porque no puedo olvidarlos
y los vivo en tu regazo
plagándolo de besos...,
de besos..., tan apurados
que caí en un sentimiento
en el que seré enterrado.
Te miro..., y no te entiendo,
dudo de todo, si es cierto...,
por tres veces te he negado,
pero nunca me he engañado,
lo cierto es que te temo
cuando nos estamos desnudando.
Pasan las horas en vela
las infelices marionetas
en que nos estamos transformando
bailando en jocosos pasos,
sostenidos en hilos de seda
que nos están gobernando
sin atender nuestras quejas
porque tientan y no aciertan
y nos mantienen alejados
aunque esté bailando a tu lado.
Luis Maria Saiz Laso
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