Con las uñas sucias de tierra y estropajos
escucho apenas un hálito vacío
escucho y exploro sin encontrar el rastro
he creído encontrar vestigios
en rostros de amistades avejentadas,
viejos con alcohol en las venas
y consejos alados en la lengua
signos desatados exigiendo un canto
He delineado tu rostro
con notas tropicales y desgraciadas
en esos gestos cansados que cantan
y así tener pretextos para sufrir
como un amoroso cualquiera
cantan conmigo
y la única voz generada pone en orden sombras y guerras
y todos somos piedra y Dios
reliquias falsas
o quién sabe…
Esa loca de la casa
andando a tientas, a lo loco
inventa una voz que nunca me dirá “hija, buenos días”
ni me reñirá por irme tan lejos
Ojalá te imaginara, padre,
como si hubieras sido un señor acaudalado y sobrio
y tal vez, con ello, el aleteo de la mariposa
no habría acumulado tanta sangre en fosas clandestinas
Grissel Gómez Estrada (Ciudad de México)
Publicado en Periódico de poesía 88
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