Las olas llegan a mi playa,
desnudas, viudas, como si fueran
al deseo, al amor o a tu cuerpo.
Las olas llegan a mi playa,
cuando mi corazón calla,
cuando en la soledad,
sin ti, sin nada,
estoy rodeado de silencio.
Las olas llegan a mi vida,
como si fueran el amor,
como si supieran, o partida,
que mi corazón sin ti,
se siente sin victoria,
no tiene salida.
Las olas vienen con la brisa,
empujadas sobre el mar,
el mar de otoño, el mar
de siempre, el mar
del mundo, y de las gentes.
Las olas andan sobre las aguas,
como el amor, corren con la brisa,
mi corazón como el mar esperas
por ti sin prisa.
Mi corazón te llama,
mi corazón te ama.
Y Cupido con sus flechas,
vuela, revolotea, sin prisa
y esta muerto de risas.
Rafael Pérez
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