Un amigo está a la altura
del mayor valor humano,
te levanta con su mano
y es cómplice en la aventura.
Te brinda su confianza
cuando se quiebra tu fe
y te ofrece un no sé qué,
que te llena de esperanza.
Siempre se encuentra presente
en toda festividad
y en tiempos de enfermedad,
el nunca se muestra ausente.
Siempre tiene un buen consejo
cuando más se necesita
y su palabra bendita
te ayuda a llegar a viejo.
Te ayuda si estás en malas
con su solidario apoyo
y por sacarte del hoyo,
te carga sobre sus alas.
Te brinda el mejor abrigo
Y cuando llega el dolor,
ningún bálsamo es mejor
que el abrazo de un amigo.
Luis Salvador Trinidad
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