Antes de que en mitad del verano
hiele,
déjame pedirte perdón
por huir de ti
cuando en realidad lo que más
deseo
es que beses mis párpados cerrados
y me ahogues en tu sueño.
Eres tú la que rompes
la intensa insustancialidad
de los días,
la dispersa demora
de las noches,
la deriva
sin fin.
Yo tan sólo soy
el cobarde de esta historia.
Carlos S. Olmo Bau
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