Cuando una brisa suave te quema la cara
y en la muda mañana no te refresca el rocío,
cuando llamas y nadie responde
y tu voz se vuelve vacío...,
cuando el tiempo corre en tu contra
y tu sombra te mide con hastío,
cuando cae el muro de tu alma
y un despeñadero cumple su objetivo...,
es el momento de saber que tu mirada,
se ha vuelto ciega, se ha vertido
el cubo de tu vida y entonces,
entiendes tu destino...
Julio García del Río
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