Aquel silencio acallo mis labios
con el sutil veneno de mi recelo
en la alborada de ese momento
no quise decirte cuanto sufría.
Fue un pequeño fuego encendido
que fue estrechando mi corazón
cuando el sueño me abandonaba
en las noches de tediosa espera.
Tu amor lo fue borrando el tiempo
con sus implacables pensamientos
proveyendo a esa hoguera interior
con cada una de esas migraciones.
Quedó solo el destello de lo que fuera
el romance pleno de aquel entusiasmo
que regaba nuestros tiernos corazones
con la sempiterna embriaguez del amor.
Freddy Juan Arce Acevedo (Chile)
DE FACEBOOK - 6921 - 3 DE JULIO DE 1982
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