Me fui a un bar, me sentía fatal,
y me senté a oír a la gente hablar,
y descubrí que era bueno escuchar
historias que daban vida,
a mi triste soledad.
.
Y sentí la fuerza,
pues podía escribir,
cual poeta pobre, bohemio
y haragán,
era libre como el viento,
incapaz de obedecer,
pues las estrellas
me daban libertad.
¡Ay hermano¡
buen amigo,
¡qué feliz, es caminar,
como quise hacerlo siempre¡
poeta de barrio soy,
callejuelas de vagabundo,
donde se aman todos,
porque no son más
que lo que son,
la realidad misma,
y amo esa verdad.
En cada mirada de ellos
veo mi propia imagen,
y sonrío,
me hacen recordar a Dios,
y eso me hace vivir la vida,
libre sin equipaje.
Y recorro las calles,
sin tener más que la paz,
sin perro que me ladre nunca,
sin tener que dar cuentas a nadie,
sin tener que demostrar ¿quién soy?
¿de dónde vengo?
¿hacia dónde voy?
“soy el que soy”
y nada más,
soy libertad.
FRAN TRO
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