De una égloga nació un verso
fue la oda ensangrentada del poema
aires de burla arlequinesca
barrena expansiva crucificada
en encaje musical de crisantemo
medula de mi locura
que evapora un rocío de suspiros
como epíteto depresivo de una excéntrica
salud en vísperas de un tiempo gótico
me atraviesa tu sentencia
por la purísima vidriera de mi manicomio
lucido romero florecido
en la reliquia yerma del tiempo
próximo a la fruta de tu ingle
exhalo mi último suspiro
angustia celosa de una carne frágil
donde con arte arrío mi vela
trotamundos de inestables milagros
dejamos en la lírica del lenguaje
nuestra huella bíblica
nuestros afligidos harapos
nuestro propio articulado
Manuel Vílchez García de Garss
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