Me pediste el amor, con tus ojos,
mirar que volando, el ancho mar cruzó,
en mi alma, y en mi cuerpo me dejó,
el sensual deseo, lleno de antojos.
Su cuerpo, mi néctar de amor requería,
con ilusa pasión enamorada,
con él, bañarse en la alborada,
sin excusas, ella ardor me exigía.
Su cuerpo cubierto, toda mojada,
mirándome amante, candente se veía,
el calor de su cuerpo, yo mismo sentía.
Excitado sentir ella dejaba,
porque la distancia no amainaba,
la pasión que su vientre mismo despedía.
José Prado -Estados Unidos-
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