Voy a intentar Madre mía, a hacerle de constructor,
buscando aquí en mi tristeza, la materia que haga honor
al amor y a la grandeza, de ese vientre bien hechor,
a tu entrega sin medida… y a tus besos dulce flor!!!
Tristeza que se agiganta, cuando en las noches a solas
el recuerdo de mis días, muy felices de la infancia
y luego la adolescencia, de mis sueños y arrogancias,
y tú con tu tolerancia, siempre allí, con tu prestancia.
Si tan solo escribir pudiera, de tu vida y de los tuyos
no existiría canción, no existiría novela, ni fragmento de poesía,
que retraten la ternura y el cariño tan sincero,
que hagan honor a tu día… si, dueña de la vida mía!!!
Grande tu esfuerzo Madre, de esa tu entrega ejemplar
ya riegan por tres naciones, con su lucha con su esmero,
los dueños de tus desvelos… de tus canas, tal diadema
de bella y muy bendecida, Reina Imperial de mis días.
No hay monumento o poesía, en mi afán de constructor,
que supla el amor que siento, que siento por ti, mi flor.
DARWIN I. FLORES VARELA
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