sábado, 19 de abril de 2014

DÉJALA


Déjala volar, que vuele
por las alturas más altas
libremente;
que sus alas
nacieron para volar
y no para estar plegadas
entre los fríos alambres
de una jaula.
Déjala ser, y que sea
y sea ella, sin amarras;
ya que si ella no es ella
no será más que una esclava;
una pobre esclava más
tristemente encadenada.
Déjala volar, que vuele
y vuele y vuele a sus anchas.
¿De quién estamos hablando?
De tu alma y de mi alma.

Del libro Caprichos de JUAN CERVERA SANCHIS -México-


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