jueves, 17 de abril de 2014

AMOR DE LA CALLE


Amor de la calle, que vendes tus besos,
en un torbellino frío y sin pasión…
No importa tu alma, ni tu corazón,
¡Que tan sólo importa, ganar unos pesos…!

Lo das casi todo, sin preguntar nada…
¿Qué clase de sangre, fluye por tus venas?
¿Qué serán tus días? ¿Qué serán tus penas?
que no se terminan, aunque estés pagada.

De donde es que vienes, golondrina errante;
Que habrá de tus sueños, cual será tu fin…
Tu carne, seguro… devendrá en festín,
De algún cliente nuevo, parodia de amante.

A nadie interesa, tu risa vencida,
que tienes, que quieres, cansado papiro.
Quien sabe que escondes en cada suspiro;
Quien sabe que golpes, te asestó la vida.

Yo sé que tu alma, vuela libremente,
aunque tus pies queden, aquí aprisionados.
Congojas y yugos, por siempre pesados,
quiebran tus empeños, sigues la corriente.

Sólo soy un hombre, yo no he de juzgarte,
que de timoratos y juicio liviano…
se ha llenado el mundo, frívolo, tirano,
que ignorando todo, ha de condenarte.

Tal vez algún día, de mirar al cielo,
encuentres tu norte, en otro camino;
Tal vez sin saberlo, disponga el destino,
romper tus cadenas, ¡oh callado anhelo…!

Federico Servando Rodríguez -Argentina-

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