domingo, 5 de abril de 2020

TE BUSCO, PEREGRINO DE MI ALMA


Con mil dedos de sombra, escribo tu nombre
en la espuma fragante del mar.
Soy incansable caminante de tu ruta,
habitante eterna de las casas vacías,
miro y te busco en las ventanas sin ojos,
de casas derruidas.
Mi dalia de plata se escabulle buscando tu intimidad de sol.
En mis cabellos sueltos se ha prendido una estrella,
otras dos se encadenan en mis pechos
cada vez que tu boca cierra su hambre de besos en ellos;
perfumo mi piel con tu vino caliente,
con tu esencia me mojo.
Una estela de carne sigue tu huella y va a tu encuentro,
caballos de crines revueltas me encadenan a ti,
un cisne de alas negras picotea mi sangre de sirena
y salta tu caricia hasta la línea de mi vientre.
Mis manos van dejando jazmines en tus muslos
y en las blandas heridas de mis sábanas,
en ese río revuelto me invades con ansias de pirata,
en ese río revuelto te regalo la flor que duerme en mi secreto.

María Itza.

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