La paz, el ideal romántico
por el cual el ser humano hace la guerra
es el bien en oposición al mal,
el amor, en oposición al odio.
Es una utopía, porque el ser humano
es más demonio que ángel
y llevamos dentro de nuestra identidad
el deseo del triunfo y de la gloria.
No hay vencedor sin vencido,
así como no hay triunfo sin derrota.
El noble no existe sin el villano
ni la verdad existe sin la sublimación
que es el ideal de la paz.
Si la guerra, la tormenta y el odio
son clamores de venganza y agonía,
la paz sólo llega con la libertad,
el silencio y la muerte.
Mientras los muertos descansan en paz,
los insaciables vencedores, siguen su camino
en búsqueda de otra avidez, otra sangre, otra guerra.
Teresinka Pereira
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