lunes, 26 de noviembre de 2018

NO BASTA…


No basta con que me pidas perdón y me abraces cuando lloro.
No, no busco tu caricia después del golpe en mis entrañas,
de tu grito que rompe como un cristal mis tímpanos y mi alma, ni tus regalos
después verme llorar a solas cuando siento la frialdad en la cama.
Mi vida vacía y rutinaria me hace estallar en agonías y tristeza cuando muerdo mis sollozos por la indiferencia, disimuladamente me acabas, eres mi verdugo, me minas con crueles palabras
Haciéndome sentir mediocre, que soy un trasto inútil en tu casa…
No aprecias mis desvelos y ni mi entrega donde yo, debo cumplir tus requerimientos aunque termine contra la pared llorando, tratando con llanto de apaciguar mis ganas.
No basta con que digas a todos que eres el padre perfecto cumplidor…
¡Falta tu caricia, el abrazo, el estímulo, la palabra que alivie la soledad que has sembrado en mi alma!
No basta con que hables que te duele ver a las mujeres maltratadas para que te sientan caballero…¡Cuando a tu mujer avasallas!
me impulsas a pensar que la muerte me libera del cautiverio a la que soy sometida, tal vez reacciones cuando al camposanto me lleves envuelto en lágrimas.
Sufro en silencio el temor que me infundes con tu voz alta y potente, como niña frágil lloro, quiero salir, escapar, gritar pero no puedo siento atadas mis manos y en pies grilletes que me aprisionan.
¡No, no, no puedo evitarlo!
Ríes con sarcasmo, siento la burla en cada palabra, y me pregunto si es amor vivir temblando.
No sé cuándo empieza el día o cuando la noche termina, tengo miedo de contradecir tu voluntad sabiendo que ante tu fuerza caigo rendida.
Quiero el abrazo de llegada cada noche y el de despedida cada mañana y no ser el mueble que adorna la casa.
Quiero gritar “¡BASTA!” y “¡Basta ya del dolor con el que consumes cada día mi existencia que siento que de apoco se opaca!”
Pero eso no es suficiente con que me digas es la última vez que te hago derramar una lágrima si me harás sentir mañana que soy una miseria humana.
Quiero lanzar ese grito de esperanza, buscar mi libertad, reír sin temor, sin sentir el látigo de tus palabras.
¡Soy mujer que ante la sociedad vale!
¡YA BASTA! De tu actitud abusiva, de amilanarme, de acabar con mi dignidad…
¡SOY YO LA QUE HOY TE DICE… BASTA!

Martha Lombana -Colombia-

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