VOLVEREMOS
En las Ultragalaxias por nacer
tú y yo volveremos a encontrarnos
una vez más, porque tú y yo
estamos destinados a encontrarnos,
no importa con que nombres ni que rostros,
bastará con el simple y prodigioso nombre de la vida,
que la vida, corazón mío,
vida mía y alma mía, no empezó y aquí
ni aquí termina, que la vida viene de muy lejos
y va muy lejos, que es la vida interminable;
que no tuvo principio ni tendrá fin,
que siempre estuvo aquí y aquí estará
y aquí continuará estando para estar, para ser
y para amar, que la vida es amor,
y tú y yo, vida mía, somos amor,
vida quiero decir, vida, vida
y, por siempre, vida irradiando amor,
como las Ultragalaxias por nacer
donde tú ya eres niña y yo soy niño
y nuestros padres son rosas y nardos
en el jardín de Dios donde solo el amor tiene cabida.
Volveremos, tú y yo, volveremos a encontrarnos.
HAY
Hay presencias constantes
y determinantes.
Tu presencia, la tuya,
tu ausencia
que es presencia permanente
en mi vida.
Hay, ¡ay!, hay una luz,
la luz, tu luz, tan mía
y aún más mía que mi sombra.
QUIERO
Que no, que no, que no,
que yo no quiero tu cuerpo;
que lo que quiero es tu alma
y tus locos pensamientos.
Te digo que no, te digo,
que lo que de ti yo quiero
son tus ilusiones niñas
y tus edénicos sueños.
Que no, que no, que no,
que yo no quiero tu cuerpo.
LO SÉ
Lo sé, lo sé, yo lo sé:
En el silencio del olvido,
donde habitan las sombras de las piedras
y la memoria de la luz lo es todo,
la música de Dios
se escucha a si misma
enamorada de sí misma
y ahí, en el silencio del olvido,
es donde tú ya me estás esperando.
Lo sé, lo sé, yo lo sé,
¡y es más que suficiente!
ESCRITO EN EL AIRE
de la vida que pasaba;
toqué el peso de la muerte
y oí la voz de la nada,
palpé el áurea del misterio
y se me cayó una lágrima
en la arena del olvido
que, con memoria de playa,
me recordó aquella ola,
yodo y sol enamorados,
con la que tú me abrazabas.
JUAN CERVERA -México-
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