domingo, 5 de junio de 2016

VOLVEREMOS / HAY / QUIERO / LO SÉ / ESCRITO EN EL AIRE


VOLVEREMOS

En  las Ultragalaxias  por  nacer
tú  y yo   volveremos  a  encontrarnos
una vez  más, porque  tú   y yo
estamos  destinados  a encontrarnos,
no  importa  con  que nombres ni que rostros,
bastará  con el simple y   prodigioso nombre de la vida,
que la  vida,  corazón  mío,
vida mía  y  alma  mía, no  empezó  y  aquí
ni  aquí  termina,  que  la vida viene de muy lejos
y  va  muy  lejos,  que es  la  vida interminable;
que no tuvo  principio  ni tendrá fin,
que  siempre  estuvo   aquí  y  aquí  estará
y  aquí  continuará  estando para estar, para  ser
y  para amar,  que la vida es  amor,
y  tú  y  yo,  vida  mía, somos  amor,
vida  quiero  decir,  vida,  vida
y,  por  siempre,  vida  irradiando  amor,
como las Ultragalaxias  por nacer
donde tú  ya  eres  niña  y  yo  soy  niño
y  nuestros padres  son  rosas  y  nardos
en el jardín  de Dios  donde  solo el  amor tiene  cabida.
Volveremos,   tú  y  yo,  volveremos  a  encontrarnos.

HAY

Hay presencias constantes
y  determinantes.
Tu  presencia, la  tuya,
tu ausencia
que es presencia permanente
en mi vida.
Hay,  ¡ay!,  hay una luz,
la luz,  tu luz, tan mía
y  aún más mía que mi sombra.

QUIERO

Que no, que  no, que no,
que yo no quiero tu cuerpo;
que lo que quiero es tu  alma
y  tus locos  pensamientos.
Te digo  que no, te digo,
que lo que de ti yo quiero
son tus ilusiones niñas
y  tus edénicos sueños.
Que no, que no, que no,
que  yo no  quiero tu  cuerpo.

LO  SÉ

Lo sé,  lo sé,  yo  lo sé:
En el silencio del olvido,
donde  habitan las  sombras de las piedras
y  la memoria de la luz lo es todo,
la  música  de Dios
se escucha a si misma
enamorada  de sí misma
y ahí, en el silencio del olvido,
es donde tú  ya  me  estás esperando.
Lo sé, lo sé, yo  lo sé,
¡y  es más que suficiente!

ESCRITO EN EL AIRE

Entreví,  sin ver, la sombra
de la vida que pasaba;
toqué  el peso de la muerte
y  oí la voz de la nada,
palpé el áurea  del misterio
y se me cayó una lágrima
en la arena del olvido
que,  con memoria de playa,
me  recordó  aquella  ola,
yodo  y sol  enamorados,
con la que tú me abrazabas.

JUAN CERVERA -México-

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