El viento del cielo,
parece desembocar en tu boca silenciosa.
Y no paró de buscar
hasta que te halló pintarrajeado en tonos negroides
y con las alas extendidas.
No obstante.
Los
puños
apretados,
remembran la inocencia delante de los ojos
aunque mires para abajo.
De eso modo…
Jamás podrás utilizar las palabras
para luchar por tu dignidad humana.
¡Oye!
No me hagas decir que eres un ángel,
porque lo intuyo al verte
y porque el alba
atisba
los
s
u
e
ñ
o
s.
Además…
La oscuridad no pudo cubrir tu silueta
y mucho menos, darte la espalda.
Entonces alza vuelo
sin importar que no puedas aletear al firmamento.
Y libérate
antes de que el sol
busque atravesar la piel.
Fabián Irusta (Argentina)
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