sábado, 4 de junio de 2016

RESIDENCIA / “EL PANA” / EL JUEGO / VIDAS / EL DADOR DE LA VIDA


RESIDENCIA

No hay  más que una  tierra,
no hay más que un  sol,
no hay  más que una  vida, la vida;
no hay  más que un amor, el  amor,
y todo cabe al mismo tiempo y  en el mismo espacio
que  es el minúsculo e  infinito pensamiento de Dios,
y ahí,  ahí  residimos,  desde antes del tiempo y del  espacio
y desde antes, desde mucho antes de que existiera la tierra y existiera  el sol,
y  seguiremos  residiendo, por siempre  y  para  siempre, tú  y yo.

“EL PANA”

Legendario y heroico.
“El Pana” era  de oro.
Oro puro era “El  Pana”.
Nadie diga que ha muerto,
que es a partir  de ahora
que comienza a vivir y  vivirá por siempre
y para siempre en la memoria mágica de México;
que mágico era “El Pana”,
y Rodolfo Rodríguez  era  mágico
como la historia mágica
que  fue su legendaria y  más que  heroica vida.

EL  JUEGO

Jugar,  jugar  y  jugar
y  jugar a  jugar por jugar
y el gusto de seguir
y seguir y  seguir siempre  jugando.
Juega la tierra y el sol,
juega  el aire y juega el agua,
juegas tú, juego  yo;
juegan  la  vida y la muerte;
y  el desdén y  el amor
juegan y juegan  y  juegan,
y nunca, nunca  jamás  ha dejado  de jugar,
ni  dejará  de jugar. el  Creador;
pues la Creación es un juego
y  el Creador  el  Supremo Jugador.

VIDAS

Mis  vidas, aquellas  vidas
que  en otros tiempos  viví,
en  noches, como esta noche
en que ando herido de ti
y  beso mis  cicatrices,
las  siento dentro de mi
y  otra vez  vuelvo a  vivirlas,
y  a sufrirlas,  y  a  sentir
que no hay  más que una vida,
por  más que uno crea que hay mil.

EL  DADOR DE LA  VIDA

Los náhuatls o mexicas
solían agradecer  y cantar
al  Dador de la Vida,  la  vida;
nosotros,  entre estas hirientes
y duras alambradas del dinero,
y  el no tengo dinero
y no me alcanza el  perverso dinero,
¡ah Mamacita  Punta  y   Papacito Ciervo!,
no  agradecemos  nada  de  nada
y  apenas  si gruñimos
y  hemos olvidado que el Dador de la Vida
no  cesa un  solo  instante
-¡Escucha  cómo  gritan y  juegan los niños
libremente  en el patio de la escuela!-
de  crear y  crear y amar  y  reinventar la vida;
la vida  que es  la  vida  y  siempre ha  sido la  vida,
por  la gracia  del  Dador  de la  Vida;
que   sigue estando  ahí  y  dándonos la  vida.
Los náhuatls o mexicas  siguen siendo
esos  sabios maestros que nosotros rara vez escuchamos,
¡oh  Dador  de la Vida!

JUAN CERVERA -México-

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