Quiero escribir un verso,
triste, melancólico,
que se lea
con lágrimas de invierno
barbatuscos florecidos,
y con bolegancho en las venas,
tocado por guitarras
y el sonido de las aguas moribundas
de mi Algodonal del alma.
Que sea un verso
que reúna
las melancolías y tristezas de los pueblos,
los recuerdos
de los amigos nuevos,
los de ayer y los de siempre.
Un verso
que pueda leerse donde nada acabe
y a la vez
donde haya algo
que muera por la vida,
que quepa en un solo vaso
de brisas decembrinas y arrayanas,
donde se sienta
con profundidad el amor y el abandono,
la perpetuidad y el desaliento,
la incertidumbre y la esperanza.
Quiero escribir un verso,
triste,
melancólico,
que las letras suenen a belleza,
a infancia,
a barro y a llovizna,
a pan y vino, y arco iris de colores,
que pueda ser leído,
al calor del fuego de una chimenea,
antes de que se terminen
todos los sueños
en las ciudades y campos,
aun esperanzados.
Quiero escribir un verso,
triste, melancólico.
Margoth Perez Arias
No hay comentarios:
Publicar un comentario