sábado, 25 de junio de 2016

POEMA XVIII


Bien puede
la llama de
amor en mí
apagarse.

Con el frío
invierno
que vierte
tu mirada.

Cuando
me besas
amada mía,
canta
mi alma
enamorada.

Y lloran las
flores del
jardín al ver
tus pasos
alejarse.

El Viajero Solitario

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