lunes, 6 de junio de 2016

PADRE


Eres la tranquilidad
como el mar cuando está en calma,
eres el abrigo
como el sol del verano,
tu alma es generosa
como la primavera
que nos regala bellas flores,
tan sabio, que con paciencia y lealtad
nos enseñas a volar,
para que podamos alcanzar
las mas bellas estrellas.
Tus canas,
que honran la virtud
con que guías
los duros caminos de la vida
para que nuestros sueños
los lleve el viento
y dejen huella en el firmamento.
Tú que secas mis lágrimas,
que calmas mis dolores,
que recoges las espinas
para que en mis mejillas
siempre haya una bella sonrisa,
porque con sacrificio
me enseñaste a luchar
convirtiéndome en un hombre sin maldad
y libre como el viento.
Tu noble alma
que es el fiel reflejo de tu conciencia,
del mirar de esos ojos
llenos de inspiración,
que cantan versos
llenos de amor,
que me abraza
colmado me de generosidad.

Alberto Camargo. (Colombia).

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