domingo, 26 de junio de 2016

LAS CICATRICES DE LAS COSAS


La puerta azul abre la buhardilla crujiente. Allí habita un jardín rebelde de objetos. Cosas con cicatrices que siempre esperan. Empiezan su reunión y me invitan a acariciar la máquina de escribir desdentada, el reloj sin agujas y la brújula que señala al sur. Se asoma el caballete tatuado de óleo derramado y tras ellos el telescopio llegando a la luna.
Hoy el globo terráqueo está inquieto. En su cartografía tiene los lunares rojos ya vistos, y muchos más, azules, diciendo dónde ir. Le he hecho bailar, como ha pedido, y se ha mareado al girar. Repaso la libreta de exploraciones con los ciento veinticuatro países por vivir. Hice las cuentas para rescatar tiempo: realizar dos viajes al año y alcanzar la edad de ochenta y tres. El jardín de prodigios siempre espera. Soy yo la que cierro la puerta azul y entro de nuevo en el olvido.

Fátima Martín Rodríguez
Relato ganador del VI Premio OROLA 2012, de la Editorial Orola

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