El enduendado eco
del metal apagado
replica palos ancestrales
entre cuatro paredes
sumergidas
en la oscuridad.
Dibujado en el aire,
un paisaje de ausencias,
sombra de una voz extinta
ya:
indómita,
aún,
pese al vacío.
Erosión de lo cotidiano.
Declive de la agonía.
El cante era
la memoria del olvido.
Carlos S. Olmo Bau
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