martes, 7 de junio de 2016

EL HOMBRE QUIERE ENTRAR EN ELLA


Abrirla de par en par.
Como el abrir de alas, del ave en pleno vuelo.

Abrirte de par en par.
Como puertas de casa, a la que llega el dueño.

El hombre quiere entrar en ella.

Y para ello, en su casa él dispone.
Camina, se mueve, va, se viene,
anda, la busca, la encuentra y le habla.

Él le pide. Ella escucha. Responde. Y ambos hablan.

Ella abre la puerta.
El corazón y la cabeza.
Inquieta y juguetona.

Él se sienta.
La observa.
Y hablan de nueva cuenta.

Se comunican.
Se encuentran.

El hombre quiere entrar en ella.
Ambos se abrazan.
E inicia el furtivo encuentro.
Juntos están, se tocan y vuelan.
Exploran nuevas tierras y navegan en mareas altas.

El hombre quiere entrar en ella.
Cruzar el umbral de la puerta.
Las palabras fueron la llave.
Los oídos las cerraduras que abren.

Ella abre la puerta.
El corazón y la cabeza.
Inquieta y juguetona.

El hombre quiere entrar en ella.

Abrirla de par en par.
Como el abrir de alas, de ave en pleno vuelo.

Abrirte de par en par.
Como puertas de casa, a la que llega el dueño.

GILDARDO CARRIÓN

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