sábado, 25 de junio de 2016

EL ESPEJO NO VE SU ROSTRO


Un espejo vacío se queda
cuando alguien se marcha
solitario y lánguido
pero visible al tiempo,
las marcas de lo pasado se olvida
y se gasta poco a poco con la luz
dejando entrever las caras
que sin pedirlo se miraron,
siempre queda el recuerdo
las sonrisas y tristezas
que un día a él se enfrentaron,
se fundieron en lo profundo
con reflejos alegres
y el dolor en lo más hondo,
de su piel de espejo.
La soledad que no se separa
y comparte todo aquello que le dimos,
impregna en su reflectar
los recuerdos de unos años
que llenaron sus entrañas
porque los guarda para él,
mudo, sin decir nada.
Un día ya no nos gustará
o quizás se rompa como una muñeca de trapo,
todo se marchará entre sus cristales
y será cortado de su lugar
como una flor cuando se marchita
sin valor, será tirado sin más cuidado.

Yoossett Huelva

No hay comentarios:

Publicar un comentario