Me despierto cuando la ciudad duerme
camino por calles estrechas
las recorro en silencio parece que aún duermo,
al doblar la esquina, el café humeante me espera.
Mis labios lo saborean.
El murmullo de las fuentes, el griterío de la gente siempre está presente
hasta mi llegan olores que trae hasta a mí el viento
cuento los pasos que me faltan hasta llegar a ti… me entrego a ellos.
Al silencio que acompaña a tu huellas,
como el mármol de un ajedrez cada paso mata al tiempo,
que falta para que tú estés aquí.
Entre la bruma de la espera,
siento tus besos amor.
Santiaga Tauste
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