sábado, 4 de junio de 2016
CUANDO DIJO: ¡YA NO TE AMO!
Empecé a quererla ese día...
cuando dijo: ¡ya no te amo!
Entendí la vida, cruel y visceral como es,
ese día que el mundo se detuvo.
No hubo miedo, ni celos, ni rencor...
¡Ese día empecé a quererla!
A descifrar la madeja del amor y la melancolía.
¡Ese día entendí
porqué el amor es una pena
que nos condena a vivir, muriendo!
y que son los desengaños coartadas para morir en vida,
de su crudeza, su crueldad...
¡La vida, cuando es sinónimo de amor!
Cuando ésta es un placebo para morir en él.
Yo era muy feliz, sin ella...
¡Y con ella, yo vivía!
Pero ese día, ilusión y anhelo se anegaron de dolor
y de resabios.
Ella, era todo para mí, mi dicha,
mi pecunio, mi tesoro,
era fruta madura, el centro de mi vida,
era mi nostalgia y mi refugio, era plegaria,
ella era mi anhelo, era mi sueño,
el placebo de todos mis delirios...
¡Ella era mi todo!
La fécula que nutre mis insomnios!
Hasta ese día que lloré por ella para no volverla a ver
porque ese día conocí lo que es el amor,
lo que es el dolor, cuando ella dijo; ¡Ya no te amo!
Ese amor, ese dolor, es ahora el calor
en mi regazo... ¡Es mi todo!
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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