sábado, 4 de junio de 2016

CATARATA DE GEMA


El vacío volumen
de su estructura
no importa,
pero sí, su aroma.
Aquella bermeja, azul
inmensidad en cada mirada,
mirada incrustada en la misma luz
del caminante anónimo.
Encanto a ráfagas,
parpadear de semilla tenue
eres intensa amplitud de alhelí
cuando al amanecer
rutilante reinas toda libélula.
Tu canto, misma catarata
enardecida con su traje de agua
tul transparente acariciando
al canto rodado, heredad del orbe.
Nada comparable aquella mirada
burilada con luciérnagas
en pos de la sombra del árbol
reclinado de tantos otoños.
Rumi, engastada gema
te entrego esta brisa náufraga
con ella a solas iré apagando una a una
mi penuria de no poder tocar tu melodía niña.
Florecilla, lecho de piedras trotamundos
te esperaré todas las eras geológicas.

Orlando Ordóñez Santos.

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