Cada mañana
descruzo tus manos
eternas
las hundo
en el pozo
azul
de no haber estado
beso una a una tus yemas
me miro en la finitud
de mis
propias
manos
y vuelvo a cruzarlas
sobre tu pecho
como corresponde.
ALICIA PERRIG -Argentina-
Publicado en el blog deliteraturayalgomas
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