Me duele tanto este amor.
Que es como si tuviera,
un rosal de cristal y alambre
echando raíces dentro de mi pecho.
Una garra de sangre arañando mis sentires.
Y levantando como hojas de cuchillas.
la final piel que cubre mis latidos
Dejando mi corazón al descubierto.
Ese corazón que se consume
siendo ceniza palpitante de tus besos.
Me duele tanto este amor. Que ya ni corazón tengo.
En lo alto de la torre
las campanas del amor tocaron a duelo.
Y todos los cupidos pubescentes
se volvieron de pronto San Sebastianes
con sus flechas atravesadas.
En lo mas hondo de su corazón abierto.
Y yo con mi pecho malherido de querer como te quiero.
Muero con mil latidos al aire,
Siendo martillo de besos. Y jardín de soledades.
Debora Pol.
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