Me dijeron que te fuiste ayer,
que las calles publicaron tu partida
cuando la tarde sus voces devoraba,
las que en las paredes se quemaban
y que absorto de huellas el polvo
denunció tu ausencia...
Sabías que llegaba
con la patria de mis diezmos agotada
con la esperanza de cobrarme tus risas
y aunque fuera por última vez
rentar mi corazón a plazos fijos...
El pecunio del amor rebasó su vacío,
se evaporaron los papeles simples
seducidos en atmósferas de sueños
y te negaste a pagar el precio
de tu engaño...
Ya no sé si perseguir tu aroma
que a lo lejos me respira
o consumir mis huesos con tu olvido,
desmembrando el tiempo calcinado.
Ya no sé que vale más
si la miseria de diezmo de tus besos
o la mentira de las arcas del amor
donde las venas del alma se revelan...
Ya mi corazón es un espejo
que bombea tu imagen desgastada,
sin variar en cada pausa,
que suspira, clama y desvaría
resignado al fin a respirar tu ausencia
hasta el último recuerdo de tu engaño...
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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