lunes, 6 de junio de 2016
TU INVASIÓN
Estabas en mi noche, en mi cuarto y en mi sueño... sí eran tus cabellos y esos labios carnudos, tu cintura que empezaba a gambetear sobre mi, saltabas y yo besaba y halaba con mi boca tus pechos, apretaba tus caderas, pero tu mirada atravesaba hasta el alma, gemías, gritabas, cabalgabas sobre mí a paso muy lento, tu movimiento circular y lento, yo era como un caballo recién domado, respiraba y gemía más de excitación, es que es la princesa, la mujer de amor la que montaba, la que en cada embestida fuerte me lleva al cielo, la que quema con ese fuego de pasión mi pecho, abdomen,... tu boca se acercó para yo invadir con mi lengua, mis dientes, esos pechos desnudos vibraban en mi pecho, mis manos te recorrían desde el pecho contoneando la cintura esas curvas de sirena perfecta, hasta esas caderas amplias y redondas, ese trasero perfecto, tus piernas bellas apoyándose en el colchón y tu movimiento frenético nuestro sudor y fricción, tus saltos se aceleraban pero eran cadenciosos para sentirme todo muy dentro de ti, una explosión de placer nos absorbió, colmó el cuarto, nuestra cama volaba, tus pechos endurecían en mi boca, electricidad, tus piernas se contraían y dilataban, temblábamos de amor y placer tan rotundo, tú y yo, nuestros fluidos ardientes entrelazados, vente sobre mí, recuéstate en mi pecho, quiero seguir dentro de ti, quedarme adentro ardiendo, con tus senos sobre mí, tu cuerpo, esa cintura y silueta perfecta, besándonos, llenos de placentero amor, unidos, atados a la pasión y deseo...
Kelvin Calderon -Ecuador-
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