Para que se fuera le abrí la puerta,
le di el tiquet de avión y le dije, ¡adiós, amor mío!
Ella muy contenta se echó en los brazos del amante,
que la aguardó en la esquina.
Semejan abrazados, a esos músicos apasionados,
¡besito pá ti, pá mí, pá mí, pá mí besito!, ritmo continuo,
calor, amor como emoción; los labios y las palabras
van a un mismo son.
Esa escena aunque no la filmé, nunca la olvidaré.
¡Eh, debo rehacerme! ¡Un poema escribiré!
Después: ¡En la única parte en que le reconocen a uno
y le fían, es, la Cantina!
A mi regreso estaba ahí
sentada en el quicio,
miel de atardecer
Del libro TROCITOS DE ELLA EN MÍ de
OMÍLCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-
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