Te busco entre libros perfumados de poesía que solíamos leer enamorados allá cuando el amor nos sonreía.
Te busco entre las arboledas río abajo en la cañada y los mismos árboles extrañan tu ausencia...
Te busco en el aire que coqueto tenía celos de él porque solía jugar con tu pelo trigueño...
Te busco en lo que fue nuestro cuarto de amor, donde a escondidas jugábamos a ser amantes cautivos y empezábamos tiernamente a amarnos, con un beso...
Te busco en la playa de mi tuxpam querido, en el cine... en esa gaviota blanca que volaba alrededor de nosotros cuando paseábamos de la mano en las escolleras... viendo entrar los barcos y sorprendida me decías... ¡que bellos!... te busco, y no te encuentro... y aún vives en mí a pesar del tiempo que separó nuestro amor, te extraño amor que nunca te olvido a pesar de no ser ya nada, nada... y eso si que duele en el alma, amar cuando ya no existe amor en absoluto hacia nosotros... por quien se ama...
Agustin H. Castaneda
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