Nuca había sido
admirador
de los tatuajes
hasta que el lienzo
fue tu piel.
Cuando la tinta
y tu contorno
se fusionan
adviene lo sublime.
Ataviando
tus omóplatos
discurriendo
por tu extremidad.
¡Oh! Que pifia
no haber disfrutado
con antelación
de tal majestuosidad
de este arte vivo.
ERIC URÍAS -México-
No hay comentarios:
Publicar un comentario