El barro es nuestro origen y destino;
nacimos de él y en él nos disgregamos;
y cuántas veces, al andar, dejamos
nuestra huella en el barro del camino;
leve marca de endeble peregrino
que borran viento y lluvia, y olvidamos
como algo efímero, que no logramos
tallar en material noble y genuino.
Pocos serán al paso de la historia
quienes impriman rúbrica de gloria
transmitiendo al futuro su heredad.
También de arcilla son, mas cincelando
en bronce o mármol cómo, dónde y cuándo
fue su labor de excelsa calidad.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
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