Comparo al poeta a un toro
en sus querencias, buscando
la salida de toriles, donde
flota el peligro tras la puerta.
Donde brota el testimonio
desde la luz por la que vivirán
sin miedo a la muerte.
¡Ah, pero que lúcidos momentos
les brinda a los dos el cielo!
Donde se sientan más heridos
se impondrá la exigencia y el tesón
de luchar por su libertad,
fieles a su destino.
Del libro “Querencias Taurinas” de
Mayte Andrade -Benicarló /Castellón-
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