Te espero condenado a esperar.
Tus pasos de luto en el segundo herido a cada regreso del vértigo.
Por ese espacio.
La tarde viaja en cuatro cometas de papel celofán mientras comienzas
a escribir la historia con palabras de luna nueva.
Cuanto te amo.
Eres mi bestia cincelada de estatua naufraga sin ruidos sin tempestades
y con lagrimas de lluvia.
Por si acaso.
Yo no quiero hablar de presagios ni morder las palabras teñidas de cielos grises.
Nadie exorcizara nuestro mal amor en su vientre travieso.
Lo juro por lo mas ateo que soy.
Nadie exorcizara nuestro mal amor en su cráter de nieve.
Tu rostro poco geométrico me encanta y logro juntar con todos sus gestos
en el penoso ruido de las sombras
Esa es la única fotografía que tengo y que siempre rompo cuando tu no estas.
Eres única.
Eres diferente.
Por la forma del color puedo leer ese centro que abre tu pecho siete veces
haciéndome llorar por que fuimos al momento hojas secas.
No he dejado de a-marte.
Nunca nos desvestimos de antorchas.
Nuestro equipaje guarda aun nuestras pieles bien dobladas en sus santuarios
de cristal.
Hoy ha llegado la metáfora de una espera absurda.
Allá...
El secreto de el cazador advierte garras y aliento en charco tibio
donde mis ojos
endemoniados
no dejan de leer
tu ombligo dulce
cada vez que lo deseo...
JUAN MAURICIO OCHOA GALLEGO -Colombia-
DE FACEBOOK - 6912 - Y QUÉ PASA SI TODO DA IGUAL
Hace 7 horas
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