Juegas niña, juegas
Entre saltos y pétalos descosidos
Tallos enhiestos y aromas cobrizos.
He visto tu cintura danzar
Al ritmo de un grillo que cincela el silencio
Cuento tus pasos, redimo mis culpas.
Llevas inmensa sabiduría en tu regazo
Aleteas cual crisálida recién avenida
Las hojas cimbrean a tu paso, peleando por ti.
Sabes del secreto de mi jardín
Tú tienes la clave del cofre enterrado tras el árbol
Sombras, de verano, frescas ajustician la siesta.
He visto tus fauces desaparecer tras él
Colmarte en sus entrañas, crecer por minutos
Escoger sonrisas de mil monedas, departir ilusionada.
Nebulosas de enanos se esconden
Al acecho, quieren raptar a la blanca nieve
Y les lanzas advertencias, el invierno llegará
Su impaciencia les hará desesperar.
Dos ranas y un príncipe se han perdido tras los rosales
Un beso y dos noes, han escrito el destino
Los parterres frondosos se nutren del tranquilo lago
Tus manos dibujan círculos concéntricos
En descocados juegos con la nítida agua paciente.
Sabes de los secretos de mi jardín, pequeña niña
No traiciones el escondrijo, aliméntalo
Deja que se cuele en ti, que florezca, envaine el crisol
Acueste la inocencia sobre alforjas de letras
Seremos cómplices del sortilegio absurdo en sus sienes
Nadie sabe quiénes somos, mas no lo diremos
O creerán que somos locos, que placimos con las Palabras.
Santiago Pablo Romero
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