Moría el amor lejano
lacerado por un olvido,
agónico murmurando
¡un favor solo pido!
El tiempo acostumbrado
a desandar amoríos
dijo: ¡dime hermano,
te presto mis oídos!.
Antes que llegue el alba
y el ocaso me robe
recita un poema a mi alma
como la luna a la noche,
agonizo atormentado
deseando una suave briza,
por cada beso que he dado
se ha abierto una herida
que desangran en desamores
por un adiós sin retroceso
¡alivia hoy mis dolores!
¡abrázame con tus versos!.
Ramón Pablo Ayala (Argentina)
No hay comentarios:
Publicar un comentario