Viviendo el infierno de tus besos
en ardiente relación a escondidas
acariciando tu piel cubierta en fuego
y pisando cenizas de amor y perfidia.
Averno en llamas donde terminan
sentires furtivos que matan razones,
una miraba o una sonrisa atisban
pasiones encendidas en los corazones,
que en el gélido sueño donde habitan
silentes y aturdidos por la rutina
buscan en otros siquiera una chispa
que avive lujurias, y arrope sus vidas.
Entrelazadas con otras frías manos
han de caminar las tuyas y las mías,
a un amor secreto estoy condenado
penitentes somos callando alegrías.
Ramón Pablo Ayala (Argentina)
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