No recurras al Ajustador del Pensamiento para recibir consuelo egoísta y refugio mortal.
Es trabajo del Ajustador prepararte para la aventura eterna, para asegurar tu sobrevivencia (Salvación),
No es misión del Ajustador calmar tus sentimientos alborotados, ni ministrar a tu orgullo herido; es la preparación de tu alma para la larga carrera ascendente la que ocupa la atención y exige el tiempo del Ajustador.
Ramon Humberto Montoya Giraldo
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