Cuando se escribe un poema
surge la magia en los dedos
cada momento es eterno
y se convierte en un sueño
mientras cada estrofa llega
con la ternura de un beso.
Las manos corren veloces
como ciervo en la pradera
no quieren perderse nada
al nacer cada poema
pues saben que cada verso
trae nuevo encanto y pureza.
Los dedos se vuelvan hadas
que nos regalan palabras
van tocando nuestra hoja
con su varita encantada
mientras surgen velozmente
las palabras ensambladas
que se escapan de las manos
y se guardan en el alma.
SHEINA LEE LEONI HANDEL -Montevideo - Uruguay-
Publicado en la revista Hojas de Palabras
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