martes, 23 de diciembre de 2014

LOS REGALOS


Me senté,
sentí el azote de un ser
que me echaba de mi lugar
y se sentaba él,
estaba harta de ser la luna
de un sol oscuro y lento,
que moría sufriendo y en silencio,
como mueren los poetas
con el sentimiento.

Sentí tanto amor por él,
que me enfrenté a mis diablos,
para poder vencerme
y cambiar mi genio,
amarlo mucho
como mi elegido,
mi eterno amado,
la vida en mí.

Más ¡ay¡
después de vencer a los míos
vinieron los suyos,
y eso fue mucho peor,
pues vencer mis miedos
los reconozco,
los asumo, los acepto,
son mis yoes y sé tratarlos,
y hay convenio.

Más los de él,
me daban mucho respeto,
y les decía ¿quienes sois?
y como sombras que se arrastraban,
me parecían diablas amargadas,
sin luz en sus cuevas,
sin amor, solas, dejadas.
no existían, no tenían ni alma,
¡pobrecitas mías¡
“ya son mis hijas”
las musas de mi amado señor
llena de luz y celestes las dejé,
parecían hadas blancas,
¡gloria a todo lo divino¡
¡bendita sea tu alma¡ amor,
luz de mi sendero.

Y sonreí,
me habían dado una gracia
por limpiarlas y llevarlas a la luz,
tres reyes me vinieron
a darme mis regalos,
y me volví una niña
y me subí en sus regazos,
uno me trajo,
una gran oleada de besos y abrazos,
me dio por llorar,
¡que tierno era mi amado¡
otro, mi pulsera de pedida
con el corazón rojo de él atado,
¡es que es divino por la gracia de Dios¡
¡bendita su madre que lo trajo al mundo¡
y el tercero me dio una la carta,
y en ella me decía
eres mi reina ¡vida mía¡
ámame así, todos los días.

Decidme señores míos
¿a que esto es poesía?
pues hoy día es mi esposo,
lo elegí de guía,
andamos juntos el camino,
ninguno siente la soledad
de días lejanos,
amamos la belleza
y la paz interior,
soy su maestra en todo,
y él se ama como yo.
pureza de alma
y de corazón.

FRAN TRO 

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